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Acordes literarios

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Acordes literarios

          El 28 de diciembre de 2010, en el Recital Poético Musical que organizó la escritora Sandra López Paz en la sala anexa del paraninfo de la UNSE, Walter Ortiz Vieyra y su hermano Oscar (también escritor y músico) presentaron un extracto de su espectáculo "Acordes literarios". Durante la presentación, Walter comentó al público que tenían la intención de llevar su arte este verano a la costa atlántica. En una charla posterior, comentaron que ellos consideraban haber armado un espectáculo lo suficientemente digno, de buen nivel, para despertar interés del público de todo el país que visita las playas argentinas. En esa ocasión les dije que me parecía que tenían razón, que yo los veía muy integrados a ambos. Y siento que me quedé corto con el comentario. Por eso, decidí hacer este post, aunque más adelante Walter tendrá su entrada especial, como todos los escritores que pasaron por "El Unicornio". 
          Para quienes no tuvieron oportunidad de verlo, su espectáculo consiste en un Walter de pie ante un atril (como si se tratara de un cantante lírico frente sus partituras), siempre de cuidada apariencia (en otra época se le llamaría un dandi), y que lee, dice y por momentos declama (es uno de los pocos escritores que además de poseer talento sabe leer en voz alta, con el tono y la intención adecuadas) principalmente sus producciones literarias y algunas de su hermano. A un costado, Oscar con su guitarra eléctrica, ejecutada con virtuosismo, acompaña la lectura. Están integrados, sí, pero es poco decir para describir lo que ellos muestran. La música, con espíritu de improptu, no acompaña al modo de decidores (llamémosle) tradicionales como Oscar Cerasuolo, por nombrar a uno muy popular. Aquí la música no "sigue" a la letra, no se vuelve dramática cuando el texto es dramático ni es tierna cuando el texto es tierno. Si de acordes hablamos, diríamos que se trata de acordes disonantes. La música no se integra con el texto, no pretende subrayarlo, sino que da la impresión de ir por su lado, con vida propia, sin subordinarse. Incluso hay momentos en los que parece oponerse abiertamente, perturbar, estar demasiado alta, poniendo incluso en peligro la audición correcta de las palabras que Walter va enunciando. Los hermanos están juntos en el escenario pero parecieran estar en dos dimensiones paralelas, en dos mundos diferentes, en dos espectáculos independientes. Pero están integrados. Y no están integrados. Y esto no es una contradicción. Ambos enunciados son verdaderos. En algunos momentos (como en algunas pausas expresivas de Walter en las que la guitarra también parece respirar) uno alcanza a vislumbrar que sí están en la misma sala y que no se trata de una casualidad ni un error la forma en que los hermanos interpretan cada uno su instrumento. Pude presenciar varias de sus presentaciones en Santiago y la dinámica es la misma, así que es obvio que el espectáculo está previamente meditado, calculado. Cuando la música pareciera ir a contramano con el texto, cuando pareciera conspirar con él, en realidad está siendo su cómplice, lo está realzando a su manera; como no lo acompaña, sino que más bien lo atraviesa e intenta imponérsele hasta en el volumen, el oyente se ve obligado a concentrar su atención en lo que se dice y el resultado es que el mensaje se vehiculiza de una manera inusual, tan eficaz como la de Cerasuolo. Incluso hay una correspondencia en esa "discordancia" que el espectador presencia, y la discordancia entre el discurso de Walter y un discurso llamémosle oficial (no sólo en el sentido literario), que resulta cuestionado. Y en el encuentro del anexo del paraninfo, donde predominaron las voces tradicionales, esto se notó aun más. En este sentido, no hay dudas de que los "Acordes literarios" requieren un oyente especial. Habría sido muy interesante conocer el pensamiento de los escritores de la línea tradicional que estaban en la sala. Lo cierto es que gratifica ver que al menos, a pesar de que la propuesta de los hermanos Ortiz Vieyra es cualquier cosa menos complaciente, se los escuchó con respeto. No nos cansaremos de decir en el ámbito de "El Unicornio", que siempre es bueno que se puedan escuchar diferentes voces y se las respete. Es un signo indudable de madurez que es bueno descubrir en Santiago.

 

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Comentarios Acordes literarios

Muchas gracias Heraldo por la crítica.
Oscar Ortiz Vieyra Oscar Ortiz Vieyra 02/01/2011 a las 00:04
De nada, Oscar. Nosotros simplemente tratamos de aportar nuestro granito para la difusión de los escritores santiagueños, a los que queremos inmensamente. Gracias a vos por pasar por aquí y de jar el mensaje. ¡Buen viaje! No dejen de contarnos la experiencia al volver. ¡Ah, y nos gustan los de dulce de leche!  ;-)
Que bueno, los changos tienen una propuesta única e interesante aqui en Santiago. Tendrán mucho exito en su arte en la costa!! Exitos muchachos
Pablo Pablo 03/01/2011 a las 16:16
INTERESANTE CRITICA, CONOZCO A LOS HERMANOS INTERPRETES Y SE QUE RESPIRAN ARTE POR EL ARTE MISMO, QUE ENALTECE LA CULTURA. SALUDOS Y EXITOS EN LA COSTA!!!
bruno bruno 05/01/2011 a las 15:14
Este viernes 14 de enero a partir de las 23:00 hs presentamos la performance completa en Lo de Battán Bar (Olaechea 757) junto a la actriz y escritora Lucrecia Carrillo de invitada.
Oscar Ortiz Vieyra Oscar Ortiz Vieyra 11/01/2011 a las 04:22
[...]iv> Acordes literarios miunicornio.obolog.com/acordes-literarios-1146828 – view page[...]

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