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Hablando de Leónidas

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Hablando de Leónidas

Transcribimos parte de la charla que tuvimos con Andrés Navarro a propósito de Leónidas Lamborghini.

UNICORNIO: ¿Qué significa este escritor para vos?

ANDRÉS: Es un escritor que llegó a mis oídos y leí algunas cosas suyas hace unos cuantos años. Yo veía: "aquí hay algo, hay algo que me pega”, pero en ese momento no podía entrar ahí. Y he seguido con otras lecturas. De hecho, en el primero en el que yo he entrado en realidad es en su hermano Osvaldo, otro referente importante del "neobarroco". Me queda algo de eso ahí, en el aire. Después cuando sigo leyendo otras cosas, me encuentro otra vez con este autor y empiezo a leer de nuevo, y con la propuesta de la Jeta de presentar algún autor y hablar algo de eso, digo: “este es el momento de sentarme e intentar desentrañar algo de eso.”

UNICORNIO: Y te gusta su escritura y escribes influenciado por ella...

ANDRÉS: Una de las cosas que él tiene es jugar con el lenguaje, en relación con variaciones, pequeñas variaciones o grandes variaciones, con la palabra. Entonces yo buscaba eso. Las rupturas esas no son así por qué sí.

UNICORNIO: No es el puro juego inocente.

ANDRÉS: De ninguna manera. No son poemas que se destruyen y uno no tiene forma de entrar. Lo que une, una vez que uno entiende alguito, es la música. Él se guía muchísimo por la música, por el sonido, el tono. El decía en algunas entrevistas que muchas veces deja de lado el sentido de una palabra por el sonido. Capaz que una palabra le da más coherencia en relación al sentido, pero a él le gusta otra y es esa la que deja. Es una idea muy fuerte que me ha pegado mucho. A mí me interesa muchísimo la cuestión estética más que el sentido en realidad, y eso lo encuentro en este autor, por eso es que me ha pegado tanto.

UNICORNIO: Después de tu presentación de Lamborghini en la Jeta, subiste un texto al blog de la Jeta, que tenía como título “El eterno aprendiz de brujo”. ¿Cuál es la relación que haces con esta imagen del aprendiz de brujo?

ANDRÉS: “El eterno aprendiz de brujo” es un intento de reescritura del poema “La ovejiada”, que yo había trabajado para la Jeta. La palabra que me sale es explicación pero no era eso, el que lee ese texto así nomás no va a entender.

UNICORNIO: Lo que representa es una lectura.

ANDRÉS: Es otra lectura, ahora digo es reescritura verdaderamente, aunque no sé si será mejor que el poema original.

UNICORNIO: De última, es lo que está haciendo todo lector.

ANDRÉS: Claro, pero asumir eso, que uno cuando lee algo lo está interpretando, y si escribe de vuelta lo está reescribiendo, es muy duro. Leónidas hace una diferencia entre el émulo y el imitador: éste es el que orbita la luz que le echa su modelo pero se queda y se quema, se cae, porque trata imitarlo y punto. Y el émulo hace eso pero también pone lo suyo, lo transforma de alguna manera. El dice que es como se tangencia con el modelo.
En “La ovejiada” aparece la cuestión del aprendiz de brujo. Dice que el título de poeta no le sirve de nada, que es un eterno aprendiz de brujo. Por lo que voy viendo, en un momento de su escritura él empieza a pensar en el poeta como alguien que trata de hacer magia; la palabra, el lenguaje es una cosa mágica y de ahí le sale esa metáfora. No es que sea un brujo, no se gradúa, es imposible graduarse, siempre se le escapa algo, esta aprendiendo siempre, constantemente.

UNICORNIO: Aparte el aprendiz de brujo es el que quiere ser como un dios y no lo logra.

ANDRÉS: En las últimas entrevistas, y de hecho su último libro se llama “El jugador”, al final de su vida, él empieza a hablar de esto como un juego. Y bueno, yo he hecho eso con ese texto, ya que puedo jugar de alguna manera, le cambio las palabras, lo trato de hacer de otra forma, a mi forma, trato de que sea mío.
Después me daba vergüenza, decía: “Che, pero estoy diciendo lo mismo que el tipo. ¡Qué payaso! ¡Cómo voy a hacer eso!” Pero no es tan lo mismo.

UNICORNIO: En tu texto “A Leónidas Lamborghini” también estás parodiando.

ANDRÉS: Estoy haciendo eso: me río de vos, pero no es que me río tanto sino que quiero aprender también. Así que esa posición medio incómoda ahí es lo que busco.

UNICORNIO: En el fragmento de una entrevista que escuchamos Lamborghini habla del escritor como un operador.

ANDRÉS: Claro, de un tipo que se pone ahí a intentar cosas pero el lenguaje también hace lo suyo, salen cosas solas sin que uno se de cuenta. En “La ovejiada” hay un epígrafe muy bueno de Andre Gide que él pone: "Luego me dijo que mi error consistía en partir de una idea y que no me dejaba guiar lo bastante por las palabras." Ponerse a pensar y tener toda una armazón antes de escribir, ese es el error, dice. Hay que dejarse guiar por las palabras, no ponerse en dominador, en el dueño de.

UNICORNIO: Eso requiere una cuota de valentía, esperar que las palabras tomen las riendas.

ANDRÉS: Paradójicamente sería más sencillo creerse dios, olvidar que el lenguaje es más amplio, cerrarse y creer que lo que hago es perfecto, lo domino si sigo determinado método. El decía que lo suyo es la experimentación, moverse contantemente, ningún libro se parece al otro, para desacomodar, pero no tanto por desacomodarlo al lector sino para desacomodarse él mismo, para no creérsela. Es interesante eso, y después habla de la estética del fracaso, esta cuestión del éxito a los poetas no nos va, hay una fiesta ahí pero no nos gustaría estar ahí. Desde esta posición de que nunca llego al pedestal, siempre me falta algo, desde ahí se mueve él, es lo que le permite seguir buscando.

EL SOLICITANTE DESCOLOCADO (fragmento)


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UNICORNIO: Este fragmento es como un arte poética. Admite más de una lectura, como todo lo de Lamborghini, aquí también se le puede dar una lectura política.

ANDRÉS: Totalmente ligado. Haciendo referencia a la gauchesca Leónidas decía que había una risa que venía como a cuestionar al poder, y esa risa es una poética y una política: entonces está un mismo recurso haciendo esas dos cosas. La risa que él utiliza no es humor, no son textos que te hacen reír, él usa mucho del tema del bufón, no es una burla burda, es una risa que toma una distancia. Para él es importante esa distancia también. Él se ha tenido que ir 13 años al exilio, ha vivido en todo su ser esa distancia y cuando vuelve esa distancia queda. Él la usa, y un modo de exteriorizarla es esa risa. Habla de risa oblicua, ambigua, que es cuando en el texto se desacomoda algo.

UNICORNIO: Es una forma de poner en evidencia lo que está mal, los defectos en un “sistema”.

ANDRÉS: Pero es una posición muy particular porque si su intención llana fuera denunciar lo que esta mal, lo haría directamente; pero lo dice de otra manera, entonces no es solo eso. No se está poniendo, otra vez, en la posición del tipo que está por encima de todo, él que sabe qué está mal y cómo solucionarlo, sino se pone en el tipo que tiene una distancia, y para tener esa distancia ha tenido que pagar con bastante sufrimiento, no es una posición “de arriba”, sino más bien del margen, de un borde donde él ve de ahí, de otra manera y lo dice de ese modo. No parece tener la solución a los problemas, lo que tiene es una visión.

UNICORNIO: En el nivel poético hay un reírse también de los prejuicios con respecto a la escritura, a lo establecido.

ANDRÉS: Claro, él dice romper con eso de que la poesía expresa lo bello únicamente y hace la aclaración de no quedarse solo en la puteada. Hay que tirar el cascotazo, ya no está la cosa excelsa, pura. Ya no sirve. Otra de las muletillas suyas, con respecto a su estética, es unir lo alto y lo bajo.

UNICORNIO: Esta poesía habla de que él entra y sale, lo que está adelante está atrás y viceversa.

ANDRÉS: Claro, es como esa posición fuera del centro. Como que en el centro las cosas están como claras, la poesía es así, la política es así, vamos para tal lugar y eso está todo claro; pero cuando te pones en los límites, los bordes, los bordes del lenguaje mismo, no resulta solo que uno es superado por el lenguaje, sino que no lo cubre todo. Él dice que el poeta es como un prometeo que le roba la palabra al silencio. Es como meter la mano más allá del lenguaje mismo, de lo que esta bien estructurado y de ahí sacar sus temas. Meterse ahí es salirse totalmente de la parte segura, donde la entrada es la entrada y la salida es la salida, es irse a donde todo eso se desarma. Son esos límites, es marginal en ese sentido.

LA PEREGRINACIÓN (fragmento)



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UNICORNIO: En este poema vemos la manera de construir que él tiene.

ANDRÉS: Aquí aparece el tema de la repetición y de la variación. Hay palabras que se repiten y se repiten pero se dan en nuevas combinaciones cada vez, van cobrando nuevos sentidos.

UNICORNIO: Es como si estuviera poniendo en escena la elaboración misma del poema, es como si lo estuviera dramatizando. En vez de poner el poema concluido con las palabras seleccionadas es como si las fuera transformando, recombinando, está poniendo en escena ante nuestros ojos cómo se hace el poema.

ANDRÉS: Él decía que no le interesaba la cosa totalmente concluida, perfecta, para el lector; le gustaba un poco que tenga una cosa pedregosa, que no esté toda definida.

UNICORNIO: Incluso por la estructura del poema podemos hacer esa lectura en doble nivel del termino peregrinación: está describiendo una peregrinación de gente que pareciera ser humilde y por otro lado también, en cierto modo, están peregrinando las palabras.

ANDRÉS: Suele hacer eso de que se visualice, en el texto escrito, el tema.

          La charla, por supuesto, daba para mucho más; pero en los pocos minutos del programa, dentro de nuestras posibilidades, intentamos hacer el homenaje que Leónidas Lamborghini se merecía, a través de esta aproximación a su obra. Una obra tan rica, que, como una fuente inagotable, aun espera (y merece) muchos más lectores y muchas más lecturas.


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